Hoy se cumplen dos años y medio de la desaparición de Jorge Julio López.

Y nosotros seguimos buscando…
Aparición con vida.

Publicado en Clarín, el domingo 8 de octubre de 2006.
18 Marzo, 2009
14 Marzo, 2009
La vez pasada, en momentos en que hablaban Cristina Fernández y Néstor Kirchner casi en simultáneo, separados por varios kilómetros de distancia, una colega me preguntó: “¿No se cansan de hablar todos los días éstos dos?”.
Y mi respuesta fue: “Y si esa es su forma de gobernar. Salen a hablar todos los días para decir qué está mal, qué está bien, y mientras no hacen nada. Así esperan a que terminen los cuatro años de mandato”.
Sí, tal vez fue un tanto brusca la respuesta. Pero así lo creo y, de hecho, tiene lógica. O acaso no se dieron cuenta que en este último tiempo estamos: periodistas, verduleros, taxistas, repositores, kiosqueros, todos pendientes de los discursos de la “excelentísima Presidenta de la República Argentina” para saber si definitivamente va a reconocer o no los profundos problemas por los que atraviesa el país.

Y siempre lo mismo…
¿Hay que atraer el consumo? Plan canje de heladeras, calefones, bicicletas.
¿Se cae la industria automotríz? Plan de adquisición del primer 0 Km.
¿Hay inseguridad? Por primera vez la reconozco, hago mención de un caso en particular que está en los diarios del día (caso violador suelto por error judicial) y, para evadir la culpa, hago foco en los jueces.
¿Hubo un alud con muertos en Tartagal? Reglamento, en pocas horas, la Ley de Bosques que dormía plácidamente desde hacía un año y medio en el Congreso.
¿Recrudece el conflicto con el campo? Anuncio medidas para “el agro” (Presidencia sic), ya que no quiero pronunciar la palabra “campo”. Además, los acuerdos son para todo tipo de producto, menos para la soja, porque no me doy por vencida en la pelea con las “patronales”.
¿Renuncian ministros, se distancian diputados y senadores del kirchnerismo o pierden las elecciones en alguna provincia? No digo nada, y hago de cuenta que no me afecta. Como mucho les dedico un tiro por elevación, refiriéndome a ellos en tercera persona. Ej: “un sector de la Argentina que tiene tanto y sigue demandando”, o sea, el campo.
¿Hay un repudio social cada vez más generalizado? Lo omito y recibo con todo el tiempo del mundo, en Casa Rosada, a Soda Stereo, Naomi Campbell, Madonna, Antonio Banderas y Melanie Griffith,entre otras figuras del banal mundo del espectáculo.

Cuando la sociedad más espera que la jefa del Estado argentino, la máxima autoridad de la Nación, reconozca los problemas para saber que está al tanto de ellos, se produce todo lo contrario. Evade la “verdad verdadera” y siempre todo está bien.
Cualquier persona con sentido común sabe que reconocer los problemas es el primer paso para intentar solucionarlos. Pero si hay un descontento social como el de ahora, con una imagen presidencial alicaída, y una gestión que sólo puede sostenerse con unos tantos votos en la provincia de Buenos Aires, es imposible pretender gobernar a base de discursos y anuncios poco creíbles e insuficientes.
-¿Quién puede comprar un auto en épocas donde casi no se puede comer mes a mes?
-¿Quién puede cambiar heladeras a gusto, si uno no puede ni vestirse?
-¿Quién compraría una bicicleta, si no se la puede dejar en ninguna calle del país sin que te la roben?
-¿Quién creería que los índices del delito siguen igual que en 2006, como afirma el ministro Aníbal Fernández?
No se pide un cambio de gobierno, se pide transparencia en la forma de gobernar. Está claro que Cristina Fernández de Kirchner debe continuar firme con su mandato hasta diciembre de 2011. Pero mientras elija continuar esquivando lo malo, para quedarse sólo con lo bueno, el camino pasará de ser largo a ser complejo.
8 Julio, 2008
El policía Darío Poblete fue sentenciado a prisión perpetua “con inhabilitación perpetua” por haber sido encontrado culpable del asesinato del docente neuquino Carlos Fuentealba.
Pero Poblete no es el único responsable.
Sobisch justificó la represión de aquella mañana del 4 de abril de 2007.
Y el Gobierno nacional dijo que no pudo actuar contra la orden del entonces gobernador porque ellos no le pueden decir qué tiene que hacer a la provincia.
13 Marzo, 2008
Gracias por haberme regalado tantas carcajadas.
Te voy a extrañar.
Te vamos a extrañar…

Jorge Guinzburg
1949-2008
9 Abril, 2007
“Las tizas no se manchan con sangre”.
Carlos Fuentealba presente.

6 Abril, 2007
Estoy triste.
Me siento muy mal.
¿Qué mierda pasa? No, en serio, díganme porque la verdad que parece que todo pasa muy rápido o estamos destinados a acostumbrarnos a vivir así.
No conocía a Carlos Fuentealba. Pero seguramente me hubiese gustado conocerlo. Pero eso va a ser imposible. Él murió anoche víctima de la represión policial en Neuquén durante una protesta de docente que reclamaban mejoras salariales.
Yo juro que me lo pregunto y me lo pregunto y no duermo, no como, no pienso, no miro, no digo… lo único que hago es preguntarmelo y preguntarmelo. Y no puedo encontrar la respuesta a tanta injusticias. Tanta bronca. Quiero llorar, quiero gritar, quiero pegar, quiero explotar…
No puedo entender como con todo esto hay gente que está hablando de Nito Artaza o del torneo Clausura. Te juro, no lo entiendo, no me entra en la cabeza.
Estoy mal, lo repito. Pero quiero contarles. Fui testigo de todo esto desde mi puesto de comunicador, de periodista. Incluso me costó tener que transmitirlo. Carlos Fuentealba era el docente que el miércoles a la mañana resultó gravemente herido por una bomba de gas lacrimógeno que con toda la fuerza disparó un policía a tan sólo un metro y medio de su cabeza. Al estar tan cerca, la bomba salió con tanta fuerza que casi le perforó la cabeza. No lo hizo, pero lo dejó en coma. Agonizando. Luchando por su vida. Ya el mismo miércoles a la noche se sabía que tenía “daños neurológicos irreversibles”. Ya ese parte médico me sacudió el alma. Pero tenía esperanzas, siempre las tengo.
Hoy jueves, desde la redacción de la radio, me enteré que había muerto. No sabía qué hacer. Estuve a punto de llorar. Quería largar lágrimas por aquella persona que no conocía pero de la cual me apenaba la tan injusta muerte.

Por favor.
Deténganse un segundo. Uno nada más. Piensen, analicen lo que pasó. No era un asesino, un terrorista, un criminal, un violador, un represor. No era Videla, Massera, Agosti, Etchecolatz, Astiz, Hitler, Menem. No era. Solamente era un maestro de química que ganaba monedas por haber hipotecado su vida a la enseñanza y la educación. Si hay algo que yo idolatro y tengo arriba de un altar es el tipo de ofrenda su vida a la educación y a la salud. Un maestro, profesor, médico, enfermero o doctor. ¿Se dan cuenta? Gente que se pasa una vida entera estudiando para ofrecer algo a los demás. Y todo para qué. Para morir en una ruta, injustamente, con la cabeza abierta por haber hecho nada más que cortar una ruta.
No pedía un subsidio, un plan Trabajar, alimentos, ropa, casa, computadora, ni siquiera millones de pesos. Pedía un poco más de plata para poder vivir mejor. Un poco más de plata para comprar un paquete más de arroz o un sachet de leche. No pedía nada gratis, pedía que por su trabajo le paguen lo que se merece. Porque, aunque lo desconozcamos, los maestros de Neuquén, como los de la mayoría de las provincias, tienen su sueldo congelados desde hace años. Y hace años no son dos años, estoy hablando de diez y hasta quince años.
Ustedes pensarán “pero en el sur los maestros cobran como 1.300 pesos”. Sí, está bien, pero ¿ustedes saben cuánto cuesta un litro de leche, una manteca, la carne en el sur, donde los precios aumentan porque hay menos población?
Hoy también salió por Radio Continental Diego Genaro, un docente de Neuquén participó de la protesta alrededor de la casa de Gobierno provincial mientras Sobisch daba una conferencia de prensa para defender lo indefendible. Genaro contó que gana 1.200 pesos y que sólo de alquiler paga 1.000, a lo cual debe sumarse la luz, el gas, el agua y otras cosas. Pero, a ver si nos entra en la cabeza. Estamos hablando de que alguien que trabaja está ganando menos de lo mínimo que necesita para vivir.
Si vos vas a trabajar y te pagan por día $1,50. Y tenés que ir y volver en colectivo, a razón de $0,80 por viaje. Vas a poder ir pero no vas a poder volver. ¿Nunca te pasó que antes de tomarte un colectivo te diste cuenta que tenés 70 centavos y no sabés de dónde carajo sacar 10 centavos de mierda para poder volverte a tu casa, y encima estás lo más lejos posible? Bueno, eso es ganar $1.200 y pagar de alquiler $1.000.
Es no tener, no aguantar, no soportar. Y cuando no llegás, tenés que pedir, y en este país para pedir tenés que protestar, movilizarte, marchar y hacer quilombo. Y no por eso sos un integrante del Cartel de Juárez o de las FARC. Sos un docente que querés llevar algo para morfar a tu casa. Y los docentes de Neuquén no querían matar a nadie, simplemente querían que los vieran.

Porque ahí entramos en otro tema y es la desigualdad. Las clases no empezaron en Neuquén. Hace 5 semanas que existe este reclamo y nadie le daba pelota.
Hay un spot televisivo que habla sobre la importancia de hablar con los hijos sobre las drogas. Dice así:
“Tuvieron que comir chicos en Tucumán, para que en todas las casas se hable de la desnutrición infantil. Tuvo que morir el soldado Carrasco, para que empecemos a hablar del Servicio Militar Obligatorio. Tuvieron que morir 194 jóvenes, para que empecemos a hablar de la seguridad en los boliches. Tuvieron que morir cientos de personas, para que en tu familia se hable de la seguridad aérea. Tuvo que morir Axel, para que en la mesa discutamos sobre la inseguridad. ¿Cuántos más hace falta que mueran para que empecemos a hablar de las drogas? Hablá con tu hijo de las drogas, es la mejor manera de prevenir. Consejo Publicitario Argentino. Un consejo para todos”.
Y así podríamos hacernos una eterna película con secuencias de “tuvo que”, “tuvo que” y “tuvo que”. Porque este país, las cosas empiezan a cambiar después de que pasan. Yo agregaría, y no está de más, que tuvieron que desaparecer 30.000 argentinos para que nos diéramos cuenta de la importancia de la democracia, que por más débil que sea por quienes la representan, NUNCA MÁS debe ser vulnerada.
Y con el conflicto docente que se viene dando en varias provincias, podríamos decir que tuvo que morir Carlos Fuentealba para que en el país empecemos a hablar de los docentes que dan la vida laburando y ganan dos mangos. Y también su muerte valió para demostrarle a los que dudaban de la mano dura de Sobisch. No hay nada más que hablar: Sobisch es un asesino igual que los policías que reprimieron a los docentes en la ruta.

El miserable del gobernador dio una conferencia de prensa donde admitió haber sido él quien ordenó que se libere la ruta. Se quiso atajar de que no expresó que lo hagan reprimiendo. Pero fue él, fue él quien determinó la muerte del docente. “Le vamos a caer con todo el peso de la ley”, dijo el caradura sobre el responsable de la muerte de Fuentealba. Mientras hablaba, los docentes que el día anterior cortaban la ruta, rodeaban la casa del Gobierno de Neuquén, donde hablaba Sobisch, para impedir que salgan los funcionarios. Pero lamentablemente lo logró. En un operativo relámpago, mandó a la policía a tirar gases lacrimógenos a los manifestantes y él, mientras, escudado por un grupo de policías antimotines se subió a una combi policial estacionada de culata. Y huyó como una rata.
Para peor, escapó disfrazado de policía. Ni siquiera le dio la cara para mirar a los ojos a los cientos de maestros que le gritaban “¡asesino, asesino!” en los alrededores de la sede de gobierno.

30.000 desaparecidos
649 chicos inocentes muertos en Malvinas.
Más de 700 ex combatientes de la guerra se suicidaron. Lo que revela que murió más gente luego de la guerra que durante ella.
194 muertos en Cromañón.
Maximiliano Kosteki y Darío Santillán.
Axel Blumberg.
Diego Peralta.
Marcos Schenone.
Kevin Sedano.
Celia y Vanina.
Los 34 muertos del 19 y 20 de diciembre de 2001.
Los 55 chicos que mueren de hambre por día en Argentina.
70 personas en el accidente de LAPA en 1999.
Los 22 muertos por día por accidentes de tránsito.
El incendio del taller textil clandestino de Caballito.
¿Cuántos inocentes más vamos a tener que entregar para cambiar esta realidad?
¿Cuántos más?
No es gente cualquiera. Son personas. Son mi papá, tu mamá, tu hijo, tu tío. Exactamente iguales a nosotros. No son “otra cosa”.
No van a venir los marcianos a enseñarnos cómo se vive en paz y armonía. El cambio únicamente lo vamos a lograr nosotros. Y está en cada uno comenzar a promover un pensamiento más coherente y tolerante para evitar más muertes.
Por favor, basta.
Carlos Alberto Fuentealba tenía 40 años, era docente de Química de nivel medio, casado, tenía dos hijas de 10 y 14 años y era el delegado gremial del colegio secundario del barrio Cuenca XV, una humilde comunidad al oeste de la capital de la provincia.
Había obtenido el título de maestro hace poco más de un año, con mucho sacrificio, y con el apoyo de su esposa Sandra, quien también es docente de primaria.
Y su muerte no fue en vano. Hoy todo el país sintió el cachetazo. Sintió esa culpa de no preocuparse por lo que le pasa a los demás. Por un policía que nunca más en su vida podrá olvidar que dejó a dos hijas sin un padre.
Carlos Fuentealba no murió en vano.
Ni un muerto más. Ni uno.

15 Febrero, 2007
LAS HORAS DE SUEÑO SON CLAVE PARA LA ACTIVIDAD CEREBRAL
Un estudio realizado por científicos de la Universidad de Princenton, en los Estados Unidos, reveló que la falta de sueño puede inducir al cerebro a dejar de producir células nuevas.
Así empieza el artículo que levantó Infobae.com sobre un estudio hecho en EE.UU. Y me sorprendió porque de esto yo también puedo dar testimonio. La nota sigue: “La agencia BBC publicó que los investigadores – que experimentaron con ratas de laboratorio – descubrieron que la falta de sueño afecta al hipocampo, una región del cerebro que participa en la formación de los recuerdos”.
Y lamentablemente, yo creo estar muy seguro de que esto me está sucediendo y, para peor, no me conviene, teniendo en cuenta mi profesión. Es decir, una característica importante del periodista es que siempre tiene que recordar los “antecedentes” de cada noticia, así, ante un eventual suceso de características similares, es más fácil relacionar y “recordarle” a la gente lo que alguna vez pasó.
Bueno, yo suelo tener bastante memoria para algunas cosas que pasaron hace tiempo ya. Pero, paradójicamente, las cosas que más recientemente suceden me las olvido rápidamente. Y no porque las crea menos importante, las guardo en mi memoria al igual que los hechos importantes que marcan mi vida, pero se borran rápidamente. Y sólo las recuerdo una milésima de segundo antes de que, quien me está hablando, termine de decir la frase: “¿te acordás cuando tal dijo que…”. Y ahí, uno de esos “flashbacks” que sólo vemos en las pelis, me sacude el cerebro.
Es muy feo, feísimo, porque uno se da cuenta que a los 21 años sufre las serias consecuencias de no haber dormido bien desde hace mucho tiempo.
Por el momento, intento dormir más seguido y, en lo posible, de noche. Pero no siempre se puede…
Así que trataré de cuidar más mi cerebro y la producción mis células.
Y me voy porque tengo que ir a buscar el…
Tengo que ir a buscar…
Buscar… ¿qué tengo que ir a buscar? ¿a dónde tengo que ir?
¿Quién soy?
¿Dónde estoy?
31 Enero, 2007
La noticia, levantada por el portal MinutoUno.com (de Chiche Gelblung), llega de la agencia Associated Press y asegura que los investigadores de una empresa farmacéutica suiza desarrollaron una droga que “curaría el imsomnio”. Los resultados de las primeras pruebas dicen que si se bloquean en el cerebro los receptores de Orexin, una sustancia clave para mantener despiertos a los seres humanos, se puede inducir al sueño a perros, roedores y (sí, Dios, gracias, muchísimas gracias) personas.
Según el vocero de Actelion Pharmaceuticals, la compañía de medicamentos que encabeza la investigación, actualmente se está evaluando la droga para tratar de establecer la dosis correcta que se va a aplicar en los seres humanos. Una vez que ese proceso esté definido, en un estudio que consta de tres etapas, sólo restaría solicitar la aprobación del fármaco a la Dirección de Alimentos y Medicinas de Estados Unidos.
¿Se imaginan? Al final, era cierto: un mundo ideal es posible. Los “imsomnes” podremos finalmente dormir. Juro que la emoción me obnubila, me ahoga de emoción, retengo las lágrimas para no parecer exagerado. Es que no es poco, estamos hablando de que millones y millones de personas en este mundo, que sufrimos de esta horrorosa patología, volveremos a tener esperanzas de, en algún momento, “descansar en paz” (en este caso, con la chance de ¡volver a despertar!).
No lo puedo creer, realmente es una buena noticia. Es que ya estoy cansado de que siempre que digo que no puedo dormir a la noche, alguien, estúpidamente, salte preguntando: “Pero, ¿por qué no podés dormir?”. Eh, ¿perdón? ¿no tenés algo más inútil para preguntarme?
A ver si se entiende, no soy un chiquilín reprimido que tiene ganas de molestar y a la noche no duerme para hacer “la contra” al 98% de la gente que sí está durmiendo. O sea, no hay un motivo en particular por el que el tipo que no puede dormir, no duerme. No es que dice “¡Uy! me preocupa ésto, esperá que me despreocupo y duermo”, no es algo automático. No se puede y punto. Vos te tirás en la cama y te quedás dormido, nosotros, no. Al que pregunta semejante pelotudez habría que ponerlo en la piel de uno: arrastrándose toda una noche, cansado, con los músculos que, poco a poco, se van aflojando porque no dan más. Mirando por el balcón la oscuridad cómplice de millones de personas que gozan del buen descanso. ¿Se piensan que es gracioso? ¿que yo tengo ganas de andar así todo el día?
Hoy, sin ir más lejos, debo estar cumpliendo las más de 24 horas despierto. Ayer (lunes 29) me levanté a las 9 de la noche (tras permanecer despierto toooda la madrugada, por los horarios cambiados, dormí todo el día) y ahora son las doce y media de la noche del martes 30 y no puedo más.
Me voy a la cama. Tras un enorme sacrificio (un día entero despierto) ahora sí puedo asegurar que voy a dormir. Pero, ¿es necesario acumular sueño y cansancio de dos días? Para algunos, sí.
Aunque no me voy como todos los días, hoy cierro los ojos y pienso. Pienso que mañana, tal vez, la solución a mi problema esté lista en un laboratorio, esperando su momento. Y mi momento, aquel en que yo pueda finalmente dar descanso a mi cuerpo y, sobre todo, a mi cabeza que sueña despierta y no para de pensar en eternas situaciones y planteos que nunca tienen fin.
Hambre, guerra, descontrol, contaminación, mentira… y ninguna solución.
Recién ahora, vislumbro una. Una solución que no puede terminar con todos los problemas, pero sí con uno en particular. Cabe en la palma de mi mano y, si todo sigue bien, será la que, de una vez por todas, me haga soñar.
Y así, casi durmiendo… espero.
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24 Enero, 2007
Ayer por la mañana, muy temprano, se conoció el fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya que, por 14 votos a favor de la Argentina y sólo uno en contra, no ordenó levantar los cortes de ruta que están realizando los asambleístas de Gualeguaychú desde hace varios meses. De esta manera, el magistrado internacional se declaró incompetente para dirimir el conflicto entre Argentina y Uruguay por la instalación de la planta de celulosa de la firma Botnia.
El argumento esgrimido por el tribunal señaló que no estaba convencido “de que estos bloqueos impliquen un riesgo de menoscabo irreparable a los derechos que Uruguay reclama en el presente caso. En consecuencia, la corte determina que las circunstancias del caso no son tales como para requerir que el tribunal… impida o ponga fin a la interrupción del tránsito entre los dos estados”.
En otras palabras: no está comprobado que los cortes de ruta impliquen perjuicios irreversibles para Uruguay, por lo tanto, la Corte no intervendrá. Eso sí: Uruguay tiene la facultad de, en cualquier momento, volver a presentar una demanda. Esto no es una victoria, es tan sólo un respiro para continuar con la lucha. Pero la pregunta es: ¿Cuánto más habrá que esperar? ¿Cuándo los uruguayos se darán cuenta de que todo esto es una gran mentira que Botnia y ENCE les hicieron creer?
Hace muy poco escuché decir a un especialista en medio ambiente lo que todo el mundo sabe (incluso los uruguayos) pero nadie quiere reconocer: todas las fábricas de celulosa del mundo contaminan. “Ahhh, pero todas las plantas van a contaminar un poco, no pueden no contaminar”, dicen los uruguayos. No, no se equivoquen. No es que van a contaminar porque van a barrer el piso y después van a tirar la mugre a la basura. Dejémonos de hipocresías. Contaminan porque matan, porque todas se ubican a la vera de un río para desechar allí los ácidos que luego contaminan el agua, aniquilan la fauna marina y, lentamente, van matando a todos los habitantes de las poblaciones más cercanas. Cáncer de mama, garganta, testículos y otras enfermedades, que ningún técnico de mantenimiento, operario de planta o analista de laboratorio de Botnia luego va a remediar, irán brotando. Ellos simplemente seguirán contaminando y pensando a fin de mes en los dos mangos que les va a pagar la firma finlandesa a cambio de matar. Mientras, toda una población envejece y muere.
“Ustedes están muy mal informados. Informensé mejor y después vengan a hablar”, se ofuscan los “botijas”. Pero… ¿y a ustedes quién los informa? ¡Ah! Cierto, los medios de comunicación uruguayos. Los mismos que Botnia y ENCE compraron desde el principio con publicidad… y coimas, por supuesto. Los mismos medios que hoy son apretados por el Gobierno de Tabaré Vázquez para que no hablen mal de las pasteras. Los mismos medios de los cuales, en Argentina, sólo llegan “buenas” de las plantas de la muerte. “Esta tarde, Botnia aseguró a Canal fulano de Montevideo que en ningún momento realizó pruebas hidráulicas tal como afirmaron los asambleístas de Gualeguaychú”. ¿Perdón? Botnia misma le dijo a un canal en particular una información, ¿es casualidad? No, es complicidad. Los medios (encabezados por la televisión) son los que más lobby están haciendo desde el otro lado del río para que Botnia termine de ejecutar el predio que están levantando en Fray Bentos.
Por otra parte, y casi como principal defensa de estos emprendimientos, tanto el Gobierno uruguayo como el pueblo de ese país dicen que las pasteras van a ser “las principales fuentes de trabajo”. Ahora, yo me pregunto nomás, ¿no debería el Estado generar puestos de trabajo antes que esperar de brazos cruzados que inversiones extranjeras vengan y se encarguen de eso? La respuesta es: Sí, es el Estado quien debería encargarse de eso. Lo que sucede aquí es que la ilusión con la que las pasteras lograron ponerse firmes en el país vecino se basó, seguramente, en estudios de impacto ambiental e informes que declaraban como “nula” la contaminación próxima a generarse. Ahora, eso sí, muuuchos puestos de trabajo. ¿Y? ¿No sería más productivo, para terminar con todo esto, que el pueblo le pida a Tabaré Vázquez que él sea el que dé trabajo para así no tener que prescindir de estas empresas que poco rédito le van a significar al fisco de su país? Digo… porque si es por trabajo hay muchas empresas que seguramente quieren invertir en Uruguay sin tener que contaminar ni enfermar a nadie con sus tareas. Lo que pasa acá es que le carcome la conciencia a Tabaré creer que si Botnia se va la esperanza de miles de uruguayos con trabajo se va a romper y va a ser su Gobierno el que tenga que empezar a hacer algo para revertir esto.
La intolerancia no es por parte de nosotros, como dicen ellos. “Estos argentinos se meten en todo, no nos dejan progresar, una vez que viene una fábrica a poner plata acá y ellos tienen que ponerse en contra”, dicen, enojados. Pero no, a ver si se entiende. Hay un río, que se llama Uruguay, pero que, aún con ese nombre, no significa que sea sólo de ese país. El 7 de abril de 1961 los dos países firmaron un acuerdo que se llamó “Tratado del río Uruguay” donde se deja en claro que tanto Argentina como Uruguay tienen responsabilidad sobre el uso del río. Esto significa que los dos tendrán que cuidarlo. En un fragmento, dice:
“Artículo 7º
Las Altas Partes Contratantes acordarán el estatuto del uso del río, el cual contendrá entre otras materias las siguientes:
-Disposiciones para la conservación de los recursos vivos.
-Disposiciones para evitar la contaminación de las aguas“
¿Se entiende? “Evitar la contaminación de las aguas”. O sea, Uruguay en ningún momento nos preguntó si queríamos que dos pasteras desechen sus fluídos tóxicos en el río, si queríamos que contaminen el agua, si queríamos que maten hasta el último pez o si queríamos que, uno a uno, fuesen matando a los habitantes de Gualeguaychú o de cualquier otra localidad o provincia argentina. Y como Uruguay no nos preguntó, nosotros tampoco le preguntamos a ellos si para protestar podemos cortar nuestras rutas que van en dirección a su país.
Y una acotación que es muy, pero muy importante. En Argentina, hay unas 10 pasteras que también están contaminando. Y están matando gente. A esas, obviamente, también hay que sacarlas. Pero eso, a esta altura, que ya están instaladas y produciendo, nos va a costar. No es imposible, pero es el paso a seguir. Lo que sí, todavía estamos a tiempo de salvar un río y dos naciones, cosa que tampoco será fácil, por lo menos por ahora.
Lo único que realmente espero es, no solo que no se termine de construir la planta de Botnia sino que, de una vez por todas, todos los hermanos uruguayos entiendan (por favor) que éste reclamo no es sólo por el pueblo argentino, también es por ellos. Nosotros no vamos a ser los únicos perjudicados, ellos también se intoxicarán, se enfermarán de cáncer y poco a poco irán muriendo. No se dejen atraer por los “espejitos de colores” que un par de mercantilistas desalmados les quieren vender.
El trabajo se puede generar de otras formas, el medio ambiente nunca más en nuestras vidas podremos restaurarlo. Por ejemplo, a esta altura, el calentamiento global ya es un fenómeno irreversible por el cual, con el correr de los años, iremos sufriendo gravísimas consecuencias en la naturaleza.
Todavía hay tiempo. Todavía.
No a las papeleras.
Hernán Vázquez.
3 Diciembre, 2006
Gracias. Simplemente. Es el mensaje para Juan Pablo Bermúdez, el periodista que en gran parte me formó. Sus sabias palabras supieron animarme en un momento difícil para mí. Si bien no lo exteriorizo y todo el mundo piensa que sigo siendo el mismo de siempre, la realidad no es esa. Y en el medio de tanta confusión fue él quién me entendió sin poner una palabra de más.
Si bien parecería que las cosas que le conté ya las habíamos hablado alguna vez, no fue en vano volver a recibir una mano en el hombro diciéndome: “Fuerza”. Hasta debo decir que me emocioné. No solo por eso, también leí su blog (pues fue él quien me recomendó que abriera uno, con el concepto tan conciso del título) y recordé su manera de escribir y hasta un artículo, sobre un video que mostraría la falsedad del hombre en la luna, que le pasé yo hace ya tres años, me hizo volver en el tiempo.
Todo eso me retrotrajo a mi “adolescencia” (no soy un viejo tampoco, tengo 20!) del 5º año y todas esas cosas. Pero no lo recordé por pavadas como la fiesta o “el último aaaaaño” como dirían las tontas y enceguecidas púberes que no saben que una vez afuera del secundario no les será tan fácil encontrar trabajo o seguir estudiando como contratar a una manga de imbéciles que los lleve a Bariloche. Sino que lo recordé por nuestras charlas de café de cosas en común. Qué sé yo, en ese sentido sí me gustaría volver el tiempo atrás.
Lo cierto es que me pareció que este espacio está bueno, no había pensado antes en abrir uno, ya que dije “bue… sólo Majul puede hacerlo”. No, ahora me doy cuenta que cualquiera puede tener uno. Por ende: todos podemos ser mejores que Majul. Igual, mucho no cuesta. Lo que es fácil es parecerse. Cuando lo veas a Menem por la calle, en vez de preguntarle por qué se llevó el país en los bolsillos, preguntale: “¿Se va a separar de Bolocco?, entonces… ¿tiene miedo?”. O sea, cosas que no le interesen a nadie.
Igual mi intención no es tanto eso: bajar línea. Solo expresar mis sentimientos. Alguien lo puede tomar o no pero no es la idea que se queden con lo que leyeron. Es tan solo una descarga para mí. De tanta opresión, tanto burgués y tanto facho, que me machacan la cabeza. Veo todo eso y no puedo bancármelo más. Lo peor es que sólo lo saco afuera con la Licenciada B, pero siempre hay algo que me queda en la cabeza y me da vueltas y vueltas y vueltas. Todo el día… y lo peor: toda la noche. De ahí tanto sueño. Tanta ojera.
Ahora, mirá qué paradoja. Yo cuando digo: “No pude dormir en toda la noche”. Los demás abren los ojos como si fuese algo extraño, raro, se espantan. Y me preguntan: “¿Por qué?”. Ahora viene cualquier pelotudo a contar cómo se merquea y nadie le dice nada, nadie se espanta. Es tan sólo un ejemplo de la degeneración de la sociedad que estamos viviendo. Este “populismo” o “cholulismo” de una sociedad como la nuestra. Donde se le da importancia a lo menos importante y lo que más debería llamarnos, ya nos cansó.
El mejor ejemplo para mí es el que le di a la Licenciada B la vez pasada: te comprás un par de zapatillas, te cortás el pelo o venís enyesado y todo el estúpido entorno te mira como si fuese algo nuevo, algo destacado, como si a partir de ese momento se alinearan todos los planetas a punto de reventar. Ahora cuántos chicos siguen teniendo hambre en Tucumán, qué edades tenían los pibes que murieron en Malvinas o por qué Memoria Activa ya no hace más los actos en Tribunales, eso sí que nadie lo sabe. O no lo quieren saber.
Es esta forma de distraernos de la realidad: nos ponen novelas imbéciles para que después vayamos por la calle persiguiendo a Pablo Echarri. Pero capaz pasa Estela de Carlotto y la pasamos de largo. Y es culpa de los miserables medios, que por izquierda o por derecha, se venden al primer postor que les dice: “No muestres esto”. Y esa es una de las tantas cosas que hacen falta cambiar.
No sé, no sé. Hay cosas que no me dejan en paz. No me dejan tranquilo. Y no me dejan dormir. A veces parece que estoy dormido, pero en realidad soy el que más despierto está.
Hernán.-